En América Latina, cuanto más rico el país menos satisfecha la gente

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México se encuentra tercero en el ranking de satisfacción.

18 de noviembre de 2008

En muchos países pobres de América Latina y el Caribe, la población está más satisfecha con su vida que la gente de países que tuvieron un rápido crecimiento económico en los últimos años, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En Guatemala, por ejemplo, el segundo país con el menor crecimiento económico de la región, la población es más optimista que en los países con mayores tasas de crecimiento: Trinidad y Tobago, Chile, Perú y Ecuador.

Y en Costa Rica, que lidera el ranking como el país donde la población está más satisfecha con su vida, el crecimiento económico no fue tan bajo pero fue menor al de los países líderes de la región.

El estudio, publicado este martes, se basó en encuestas del banco y en los datos de la Encuesta Mundial Gallup de 2007. La encuesta Gallup entrevistó a más de 40.000 latinoamericanos entre el 2005 y el 2007. A los encuestados se les pidió que midieran su nivel de satisfacción en una escala del cero al 10.

El BID comisionó preguntas adicionales sobre aspectos de la calidad de vida en América Latina y el Caribe, como la educación, la salud, las condiciones laborales y de vivienda.

Según la escala de Gallup, los costarricenses tienen un 7,4 sobre 10. Los siguen los panameños con un 6,8, los mexicanos con un 6,6 y los venezolanos con un 6,5. En estos países, el crecimiento promedio de Producto Interno Bruto per cápita entre el 2001 y el 2006 fue de 2,8%, 3,0%, 1,2% y 2,0% respectivamente.

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En Trinidad y Tobago ocurrió lo contrario: el crecimiento promedio del PIB per cápita fue de 8,8% entre esos años –el mayor de la región– pero el nivel de satisfacción de la población fue de un 5,8. Y en Ecuador, el segundo país de la región con el mayor crecimiento de ingresos, el nivel de satisfacción fue de un 4,9.

Otros países con un alto ingreso per cápita para la región –como Brasil, Chile, Argentina y Uruguay– tuvieron niveles de satisfacción moderados, pero aún así fueron menores que de países más pobres como Guatemala, Colombia y Jamaica, según el estudio.

La excepción a estos resultados fue Haití, que salió en el último lugar del ranking con un 3,8 de nivel de satisfacción de vida y que tuvo un crecimiento negativo del PIB per cápita de -1,7%.

El "crecimiento infeliz"

"No es sorprendente que personas con mayores ingresos se encuentren más satisfechas con sus vidas que aquellas con menores ingresos. Sin embargo, el crecimiento económico alienta el descontento en lugar de generar mayor felicidad, al menos en el corto plazo", dijo Luis Alberto Moreno, presidente del BID, en un comunicado de prensa.

Los haitianos son los menos felices.

¿Cómo explican los investigadores esta regla a la inversa? Eduardo Lora, economista jefe interino del BID y coordinador del estudio, explicó que cuando un país experimenta un crecimiento económico acelerado las expectativas de la población van de la mano. Por lo general, la gente de países con un mayor ingreso per cápita está más satisfecha, según el estudio del BID.

"Pero en los países que han experimentado altas tasas de crecimiento en años recientes, la gente tiende a sentirse menos satisfecha con diversos aspectos de sus vidas que en otros países de nivel de ingreso semejante, pero que han crecido menos", concluyó el estudio.

"La insatisfacción en los países de rápido crecimiento es el resultado del acelerado aumento de las expectativas de consumo material y de la competencia por estatus económico y social", agregaron los investigadores.

Este fenómeno fue bautizado en el estudio como el del "crecimiento infeliz".

Por otra parte, hay países de la región donde la gente es demasiado optimista con respecto a los índices educativos, de salud, vivienda y criminalidad, que tienden a ser negativos.

En Guatemala, por ejemplo, la proporción de gente que dijo estar satisfecha con su salud fue muy alta, pese a que los indicadores de mortalidad y de desigualdad sanitaria son peores que en otros países. En Chile, es al revés: la población es la menos satisfecha con su salud aunque tienen vidas más largas con menos enfermedades y problemas físicos, según el estudio.

Lo mismo ocurre en el caso de la percepción que la gente tiene de la inseguridad en su país. En Colombia, el porcentaje de la población que está inconforme con la seguridad es menor que el número de homicidios que tiene por cada 100.000 habitantes. En Uruguay, que tiene uno de los menores números de homicidios en la región, más del 60 por ciento de la población está inconforme con la seguridad.

La insatisfacción también es altísima en países donde la tasa de homicidios es comparativamente baja, como en Chile y Argentina.

Optimistas a nivel internacional

Los latinoamericanos tienden a ser muy optimistas con respecto a la realidad, dijo el estudio.

A nivel internacional, los latinoamericanos y caribeños tienden a ser muy optimistas con respecto a la realidad.

Según la encuesta, "la mayoría de personas en América Latina y el Caribe están satisfechas con la educación pública, a pesar de que los estudiantes de la región obtienen bajos resultados en las pruebas internacionales de rendimiento escolar".

El mismo fenómeno se dio en el caso de la satisfacción laboral: un 81 por ciento de los encuestados dijeron estar satisfechos con su trabajo –un porcentaje mayor que en países más ricos como Japón y Corea del Sur– pese a que un cuarto de la población en la región no gana lo suficiente para estar por arriba de la línea de la pobreza.

Los latinoamericanos y caribeños tienen, además, un promedio de satisfacción de sus vidas superior a Europa y Asia Central. Sin embargo, el promedio es inferior al de América del Norte y Europa Occidental.

Según los investigadores, es importante tener en cuenta las percepciones de los latinoamericanos a la hora de definir las políticas públicas, ya que es una manera de entender qué afecta el bienestar de la población. Pero también hay factores que no dependen del gobierno y que juegan un rol importante en el nivel de satisfacción de la región, como las relaciones familiares, la religiosidad y las amistades.

Tampoco es positivo para un país que su población sea demasiado complaciente y pasiva con respecto a sus indicadores de desarrollo. El objetivo de las políticas públicas no debe ser "maximizar la felicidad", advirtieron los investigadores, pero tampoco ignorarla por completo.

Fuentes

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