Nueva Orleans experimenta devastación, epidemias y saqueos luego del paso de Katrina

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La ciudad de Nueva Orleans, después del paso de Katrina (29 de agosto de 2005, 17:24:22 hora local). La foto muestra el cruce de la Interestatal 10 con el West End Boulevard, de frente al lago Pontchartrain. El canal de la calle 17 se encuentra un poco más allá del borde izquierdo de la imagen. La brecha en el dique del canal fue la causa de la mayor parte de la inundación de la ciudad.

3 de septiembre de 2005

Después del paso del huracán Katrina a comienzos de esta semana por el sur de Estados Unidos, Nueva Orleans, la ciudad más afectada, ya comienza a notar las consecuencias de la catástrofe. El 80% de la ciudad está inundado, hay riesgo de epidemias gastrointestinales, saqueadores invaden las calles y hay miles de damnificados, algunos refugiados en el Domo de Nueva Orleans y otros trasladados a ciudades como Houston, en el estado de Texas.

Una portavoz de la Asociación Hospitalaria de Louisiana declaró: "Son miles las personas enfermas. Es necesario que los hospitales cuenten con capacidad de recibir enfermos", lo que da cuenta de la magnitud de la emergencia sanitaria, decretada por el gobierno federal, una vez se conoció la magnitud de la tragedia.

Los saqueos también se hicieron frecuentes, hasta tal punto que las autoridades decidieron militarizar la ciudad. El miércoles, las operaciones de rescate fueron suspendidas después de que se oyeran disparos desde el Superdomo, que al parecer iban dirigidos a los helicópteros. El Pentágono enviará 45.000 efectivos de la Guardia Nacional, cuya misión será el reparto de la ayuda y el mantenimiento del orden. Por ahora, 300 soldados, provenientes de Iraq, han ingresado en la ciudad armados con fusiles M-16 con la orden de "tirar a matar" a los posibles saqueadores.

Por otra parte, las pérdidas económicas oscilan entre US$10.000 millones y US$25.000 millones. El 95% de la producción petrolera del Golfo de México fue afectado, según el Servicio de Administración de Minerales. Las actividades de ocho refinerías fueron suspendidas.

El presidente George W. Bush declaró que este es "uno de los peores desastres" en la historia de su país y que "nuestra primera prioridad es salvar vidas". Bush inicia este viernes una gira por la zona del desastre, en medio de las críticas por la aparente parsimonia con que han actuado las autoridades y los funcionarios locales y federales para atender la emergencia.


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