Inauguran los Juegos Paralímpicos de Río 2016

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8 de septiembre de 2016
Fue otra gran fiesta en el Maracanã. Se inauguraron con la participación activa del público los Juegos Paralímpicos Río 2016. El espectáculo, dirigido por Vik Muniz, Marcelo Rubens Paiva y Fred Gelli, contó con baile, mucha música brasileña y momentos emocionantes.

Así como en las ceremonias de los Juegos Olímpicos, los organizadores utilizaron muchos recursos de proyección de luz para simular escenarios e interactuar con los figurantes. Al final, el nadador Clodoaldo Silva encendió el pebetero paralímpico y dio inicio a los juegos.

Las sorpresas de la inauguración

Imagen de la ceremonia.
Tomaz Silva/Agência Brasil

Al comienzo de la fiesta, el estadounidense Aaron "Wheelz" bajó en silla de ruedas por una megarampa construida en el Maracanã y pasó dentro de un círculo que disparaba fuegos artificiales mientras él daba una pirueta en el aire.

Enseguida, el himno nacional brasileño fue ejecutado por el reconocido pianista y maestro brasileño João Carlos Martins, quien tuvo las manos parcialmente atrofiadas debido a la enfermedad de Dupuytren. Mientras él tocaba, figurantes con sombrillas coloreadas formaban la bandera brasileña en el suelo, en más un momento de aplausos en el estadio casi lleno.

Para mantener al público interesado en la entrada de las delegaciones, los organizadores encontraron una solución sorprendente y crearon una forma de interacción de los atletas con la ceremonia. Cada delegación trajo una pieza de rompecabezas que se colocó en el medio del césped. En conjunto, las piezas reproducían rostros de atletas y formaban un corazón que parecía latir bajo el efecto de la proyección de luces. Un festival de fuegos artificiales iluminó el cielo de Río de Janeiro.

La delegación brasileña, última en entrar, desfiló al son de una música de Gonzaguinha que puso al público a cantar, saltar y celebrar con los atletas el estribillo: “la fiesta tan solo empezará”.

Saludando las diferencias

La ceremonia se realizó en el Estadio Maracaná.
Tomaz Silva/Agência Brasil

En su discurso, el presidente del Comité Río 2016, Carlos Arthur Nuzman, habló sobre la construcción de un nuevo mundo, sin discriminación entre las personas. “Celebramos un nuevo reto, construir un nuevo mundo. Más justo y fraterno, donde todos puedan caminar lado a lado, sin obstáculos. Es una dura lección, que nos hace más fuertes. Cuando todos dudan, los brasileños crecemos. Somos el país de los logros imposibles. Estamos juntos por la igualdad entre las personas. Gente que, aunque parezca diferente, tiene el mismo corazón”, dijo.

El público aplaudió el discurso, pero abucheó cuando Nuzman agradeció a los gobiernos federal, del estado y del municipio. Se escucharon gritos de “Brasil”, “Fuera Temer” y silbatos. Después de un breve silencio, Nuzman terminó diciendo que tenía el corazón abierto a los atletas, por lo que fue muy ovacionado.

El presidente del Comité Paralímpico Internacional, Philip Craven, exaltó a los atletas paralímpicos. “Ellos sorprenderán a ustedes. Más que nada, cambiarán a ustedes.

La bailarina y el robot

La bailarina y esquiadora de snowboard, Amy Purdy durante la ceremonia.
Tomaz Silva/Agência Brasil

Amy Purdy, bailarina estadounidense y deportista de snowboard, encantó al público con una coreografía que incluyó la samba y ritmos más lentos. Utilizando prótesis en ambas piernas, Purdy bailó con gracia y ligereza acompañada de su compañero robot, fabricado por una empresa alemana, que seguía la atleta en los pasos más lentos. Pero cuando la coreografía ganó un ritmo más rápido, el robot ya no pudo acompañarla y Purdy salió muy aplaudida.

Bajo lluvia y aplausos

Uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia fue el relevo de la antorcha hasta encender el pebetero. La ex atleta brasileña Márcia Malsar, quien condujo la llama por parte del trayecto, fue una de las pioneras del deporte paralímpico en Brasil e integró la exitosa delegación a los Juegos de Nueva York/Stoke Mandeville (1984).

Malsar tiene parálisis cerebral y caminaba con mucha dificultad, apoyándose en un bastón. Sin embargo, llovía mucho y, en un dado momento, la atleta se cayó al suelo. Fue ayudada a levantarse y siguió caminando bajo una ovación de pie por el público hasta entregar la antorcha a la ex velocista Ádria Santos.

El elegido para encender el pebetero paralímpico fue el nadador brasileño Clodoaldo Silva, quien obtuvo trece medallas en cuatro ediciones de los Juegos. Con la antorcha junto a su silla de ruedas, el nadador se detuvo frente a la escalera que conducía al pebetero y hubo un momento de suspense. Clodoaldo miró a las gradas como si preguntara qué hacer. A continuación, la escalera se abrió y se convirtió en una rampa, por la que el atleta pudo llegar al pebetero paralímpico, idéntico al olímpico.

Apoyo no bien recibido

Mientras se fueron desarrollando el desfile de las naciones participantes, en la de Bielorrusia fue identificado un funcionario deportivo de nombre Andréi Fomochkin por llevar la bandera de Rusia en solidaridad con los deportistas paralímpicos excluidos de su participación por acusaciones de dopaje patrocinado por el estado por ordenes del Comité Paralímpico Internacional, quien no dudó en revocar su credencial y le advirtió a dicha delegación que sus acciones tendrán consecuencias por tolerar su infracción. Esta protesta fue apoyada por el Comité Paralímpico Ruso y a la vez criticada por medios occidentales que la catalogaron de "deplorable".

Fuentes

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La versión original del artículo, o partes de él, han sido extraídas de Agência Brasil.

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