El suicidio asistido de Brittany Maynard es un "hecho condenable", asegura el Vaticano

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4 de noviembre de 2014
El suicidio asistido de la joven estadounidense, Brittany Maynard, de 29 años de edad con cáncer terminal, fue un gesto "absurdo" y "condenable", aseguró monseñor Carrasco de Paula, presidente de la Academia Pontificia para la Vida. El pasado sábado se informó de la muerte de Maynard, una joven que decidió recurrir a la eutanasia tras conocer su diagnóstico de tumor cerebral en estado terminal. Por medio de un video, difundió su historia y su decisión de recurrir al suicidio asistido el 1 de noviembre. No obstante, la decisión de la estadounidense reavivó el debate sobre la eutanasia.

Carrasco de Paula señaló que "No juzgamos a las personas [pero] la dignidad es otra cosa, no es poner fin a la propia vida". Sin embargo, aclaró que sus palabras no buscan ser una "condena para esta pobre mujer, que ya sufrió demasiado" y aseguró que "el único que sabe cómo son verdaderamente las cosas es Dios".

Esa mujer creía que iba morir de manera digna, pero eso es un error. Suicidarse nunca es bueno, es algo malo. La dignidad es otra cosa que poner fin a la propia vida [...] Pero reflexionamos sobre el hecho de que si un día se crease un proyecto según el cual todos los enfermos terminales se quitasen la vida, estarían en abandono total: el peligro incumbe porque la sociedad no quiere pagar los costos de la enfermedad y esta puede peligrosamente convertirse en la solución.

— Carrasco de Paula

"Pero no creo que esta chica lo haya hecho por cobardía, por una reflexión intelectual o por un silogismo. La gente que tenía a su alrededor no la ayudó, se ocupaba de ella un grupo pro-eutanasia", aseveró. Al momento, Carrasco de Paula es el único representante de El Vaticano que ha comentado sobre el caso.

De acuerdo a Maynard, decidió quitarse la vida para no sufrir la agonía de su enfermedad. En enero, los médicos le diagnosticaron un glioblastoma, un agresivo e incurable cáncer cerebral que causa una muerte lenta y dolorosa. Tras conocer la noticia, Maynard y su esposo, Daniel Diaz, se trasladaron a Oregon, uno de los cinco estados de Estados Unidos donde se permite la eutanasia.

Maynard falleció el sábado en su hogar, rodeada de familiares y amigos cercanos, tras tomar una dosis letal barbitúricos, recetados por un médico. "Adiós a mis queridos amigos y familia que amo", "Hoy es el día que he escogido para morir con dignidad ante mi enfermedad terminal, este terrible cáncer que me ha quitado tanto... pero que me hubiera quitado mucho más", escribió en Facebook.

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