El Festival Punto de Vista avanza la programación del ciclo "Querido Andrei"

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Homenaje a Andrei Tarkovski en el veinte aniversario de su muerte


El 29 de diciembre de 2007 se cumplieron veinte años de la muerte del director ruso Andrei Tarkovski. Los actos de recuerdo que se están celebrando estos días en París, Florencia, Londres y Moscú (entre otras ciudades vinculadas con su figura) son el preámbulo de los homenajes que se tributarán a Tarkovski en 2007, fecha en la que se celebra el 75 aniversario de su nacimiento. Situado entre estas dos efemérides,el Festival Punto de Vista, que se celebrará entre el 23 de febrero y el 3 de marzo en Pamplona, está preparando diversas actividades en torno al “misterio Tarkovski”. El eje de este homenaje será el ciclo "Querido Andrei", compuesto por obras documentales en las que Tarkovski es el tema, el destinatario la fuente de inspiración o el final del camino cinematográfico.


Películas del ciclo "Querido Andrei"

  • La Responsabilidad del Artista (The Responsibility of the Artist)

Dtor: Risto Mäenpää. 1978. Finlandia. 26 minutos.

Retrato de Andrei Tarkovski realizado entre 1977 y 1978. Es una de las dos partes un díptico titulado Dos directores soviéticos y que incluía, además del episodio dedicado a Tarkovski, un acercamiento a Vassily Shukshin. Risto Mäenpää conversa con Tarkovski, su mujer y el escritor Arkadi Strugatski primero en Tallinn (Estonia) en el verano de 1977, durante el primer rodaje de Stalker. Y después en 1978, en los estudios de Mosfilm, donde trabajan en una nueva versión de la película.


  • Elegía de Moscú (Moskovskaya Elegiya)

Dtor: Alexander Sokurov. 1988. URSS. 87 minutos.

La película que Alexander Sokurov pretendía regalar a Tarkovski por su cincuenta cumpleaños se convirtió, primero por las prohibiciones y recelos del régimen soviético y luego por la prematura muerte de Tarkovski, en un documental postumo, dolorido y nostálgico. De la mano Sokurov, la película nos lleva a los lugares donde vivió el director de Sacrificio, las casas que, tras su muerte, guardan el recuerdo de su presencia. La película se incorpora así a la serie de Elegías que desde el inicio de su carrera y hasta hoy han vertebrado la filmografía de Sokurov.


  • Andrei Tarkovski: Recuerdo (Vospominaniye).

Dtor: Andrei Tarkovski (hijo), en colaboración con Alexey Naydyonov. 1993. Rusia. 25 minutos.

En el último plano de su última película, Sacrificio, Andrei Tarkovski dedica el filme a Andriusha, su hijo. Poco tiempo después de su muerte, el joven Andrei dirige su primera obra, Recuerdo, una película doméstica por el tono íntimo de su planteamiento y un homenaje lírico que reúne las palabras y las imágenes de familiares y los amigos de su padre.


  • Los sueños de Stalker (Sny Stalkera).

Dtor: Evgenii Tsymbal. Rusia. 1998. 52 minutos.

El rostro del actor Alexander Kaidanovsky permanece inseparablemente unido al personaje de Stalker que da título a la película dirigida por Tarkovski en 1979. Aquel personaje que guiaba al Científico (Nikolai Grinko) y al Escritor (Anatoli Solonitsyn) al centro apocalíptico de La Zona, marcó la carrera e incluso la vida de Kaidanovsky. Actor, guionista, director y gran amigo de Tarkovski, Kaidanovsy falleció en 1995, sin cumplir los cincuenta años. A través del testimonio de Krzystof Zanussi, Otar Ioseliani, Ildiko Enyedy y otros colegas y amigos, Tsymbal, ayudante de dirección en Stalker, trata en esta película de reconstruir la personalidad, los sueños y las pesadillas de Kaidanovsky, un hombre condenado a vagar como Stalker por los caminos más siniestros e inquietantes del cine soviético.


  • La última primavera. (Parajanov. The Last Spring)

Dtor: Mikhail Vardanovl. EE. UU.-Armenia. 1999. 55 minutos.

Godard escribía en una ocasión: “En el templo del cine hay imágenes, luz y realidad. Parajanov es el principal guardián de ese templo”. Uno desde el exilio, el otro desde las cárceles soviéticas, Tarkovski y Parajanov son probablemente los dos cineastas más grandes de la segunda mitad de siglo XX en la URSS. Se querían y se admiraban. Algunas de las palabras más hermosas pronunciadas por Tarkovski en torno al cine hacen referencia a las películas de su “hermano del alma”: Serguei Parajanov. La última primavera nos acerca a este artista integral (cineasta, pintor, ceramista, escritor) desde una mirada poética y nostálgica, y a partir de los materiales brutos de la última película que tenía Parajanov en sus manos antes de morir en 1990: Confesión.


  • Poesía y verdad (Poésie et verité)

Dtor: Edgardo Cozarinsky. Francia, 1999, 27 minutos.

Poesía y Verdad es un hermoso y revelador ensayo sobre la dimensión mística de Tarkovski, en lo que es un buen ejemplo del arte de Cozarinsky para combinar la mirada analítica con la capacidad para establecer asociaciones entre ideas, imágenes y emociones.


  • Un día en la vida de Andrei Arsenevich (Une journée d’Andrei Arsenevitch)

Dtor: Chris Marker. Francia. 2000. 55 minutos.

La película comienza con la llegada del hijo de Andrei desde la URSS a París, después de que las autoridades soviéticas aceptaran un viaje prohibido durante más de dos años. Tarkovski le recibe en la cama del hospital y sin levantarse abraza a su querido Andriushka. Desde allí sigue dando indicaciones a su equipo para terminar el montaje y la posproducción de su última película, Sacrificio. A partir de ahí, Marker plantea una lúcida y hermosa lectura de los films de Tarkovski a través de la cual queda en evidencia la conexión entre la vida y la obra del gran cineasta ruso, como una misma cosa, inseparable. Se trata, por un lado, de una magistral clase de análisis cinematográfico realizado con los propios medios que proporciona el cine; pero al mismo tiempo, y con la misma intensidad, la película plantea una reflexión sobre “el sacrificio” de un cineasta o sobre la vida sacrificada por la verdad cinematográfica. Debido a la potencia emocional de ver a Tarkovski luchando por la que sabe que es su última película, Un día en la vida de Andrei Arsenevich se convierte, finalmente, en una confesión: la admiración que un cineasta monumental como Chris Marker siente por Tarkovski.


  • Tarkovski y yo (Tarkovskij und ich)

Dtor: Eldar Grigorian. Alemania. 2003. 17 minutos.

Durante años, desde su llegada a Alemania desde Rusia, la abuela del director repite un acto ritual: se sienta en una silla ante la ventana de su apartamento en Bensheim y mira a la calle, habitualmente desierta. En la vida de esa anciana todo lo demás pertenece al pasado, también Tarkovski, cuyo recuerdo aparece aquí como símbolo de la nostalgia rusa.


  • Arseni Tarkovski: Presencia Eterna. (Arseniy Tarkovskiy: Malyutka-zhizn)

Dtor. Viatcheslav Amirkhanian. 2004. Rusia. 114 minutos.

El poeta Arseni Tarkovski, padre de Andrei, fue sin duda una figura capital en su vida tal y como queda de manifiesto, por ejemplo, en El espejo, la obra más autobiográfica del cineasta, donde algunos de los poemas de Arseni se recitan y vertebran el film. Arseni Tarkovski, nacido en 1910, sobrevivió en cuatro años a su hijo. En esos años fue capital el encuentro del poeta con un joven cineasta de Grozny, Viatcheslav Amirkhanian, al que aceptará prácticamente como un hijo y al que le entregará las últimas imágenes y reflexiones de su vida. Amirkhanian realiza ya en 1990 un primer acercamiento a la figura de Arseni titulado En medio del mundo, pero no es hasta 2004, veinte años después del primer corto que dirigió sobre el escritor, cuando Amirkhanian encuentra las hechuras de Presencia Eterna, una obra que acumula todo el peso de la espera.


  • La Levre Fendue.

Dtora: Aurélien Vernhes-Lermusiaux. Francia, 2006, 17 minutos.

“Nadie te filmará como yo lo he hecho”, dijo Andrei Tarkovski a su hija Olga Carri. Olga había aparecido en varias de las películas de su padre, pero fue un primer plano suyo en El Espejo, con el labio herido y mirando directamente al objetivo, el que cautivó a la joven cineasta francesa Aurélien Vernhes-Lermusiaux. Una película-ensayo sobre la hija de Andrei Tarkovski, sobre cómo rodar después de él, sobre las imágenes indelebles. Y la prueba de que las nuevas generaciones de cineastas siguen teniendo a Tarkovski como referente y a veces, como en este caso, como protagonista de su cine.


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Fuentes

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