¿Restaurar los Frescos Renacentistas o preservar la Bóveda Barroca?

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19 de junio de 2005

Valencia, España — Esta semana los arquitectos debaten sobre lo bien fundado del proyecto de restauración de frescos redescubiertos en la Catedral de Valencia en junio de 2004, que ocupan unos 250 m² de superficie y que datan de la época renacentista. En España, la Ley de Patrimonio exige la restauración de toda obra de gran relevancia como los frescos que datan del siglo XV, pintados por Paolo da San Leocadio y Francesco Paganno, pero realizar la restauración implica, para algunos arquitectos como Julián Esteban Chapapría, jefe de Arquitectura de la conselleria de Cultura, poner en peligro una obra arquitectónica como es la bóveda barroca que los cubre y que data del siglo XVII.

El proyecto arranca en julio de 2005 con el desmontaje de la bóveda barroca, que será dividida en 330 partes. Una vez desmontada, se tendrá acceso a los frescos cuya restauración durará aproximadamente un año.

Pero la polémica no termina allí. Una vez restaurados los frescos se tiene que decidir si se vuelven a ocultar tras la Bóveda que retomaría su lugar o si se reubica la bóveda en un sitio diferente. Para ayudar a tomar la decisión se piensa convocar a un seminario internacional hacia finales de 2006.

Antecedentes

A los 24 años de edad, Roderic de Borja, quien se convertiría en el Papa Alejandro VI, fue nombrado Obispo de Valencia. En 1472 viajó a España para oficiar la boda de los Reyes Católicos Isabel y Fernando. Aprovechó su viaje para conocer su diócesis y decidió encargar, a dos pintores italianos, las pinturas de la bóveda de la Catedral de Valencia, en el estilo renacentista. Estos trabajos nunca llegaron a ser del agrado del clero local y en el siglo XVII, se ordenó la construcción de una bóveda estilo barroco al interior de la primera; con ello los frescos quedaron escondidos hasta el presente.

La existencia de los frescos no era desconocida, mas sí su estado dado que los últimos en apreciarlos, los constructores de la bóveda interna, dejaron testimonio del supuesto mal estado de los frescos.

Al iniciarse los trabajos de restauración de la bóveda barroca en 2004, se descubrió un espacio interno entre las dos bóvedas de unos centímetros de ancho, gracias al sonido de palomas que anidaban allí. Se abrió un agujero por donde se introdujo una cámara fotográfica y lo que mostró es que el estado de los frescos es mucho mejor que lo que afirmaron los constructores de la bóveda interna.

Desde junio de 2004 se ha estudiado el problema y se armó el proyecto de desmontaje de la bóveda interna para permitir la restauración de los frescos hasta ahora ocultos.

Fuentes

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