Tres científicos reciben el Nobel de Química por el desarrollo de proteínas aplicando principios de la evolución

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3 de octubre de 2018

Frances Arnold en mayo de 2012.
Beavercheme2/Wikimedia Commons
Gregory Winter en agosto de 2016.
Aga Machaj

La Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó este miércoles (3 de octubre) el premio Nobel de Química a los estadounidenses Frances Arnold y George P. Smith y al británico Gregory Winter por haber "tomado el control de la evolución y haber usado sus mismos principios para desarrollar proteínas que resuelven muchos problemas de la humanidad".

Arnold, de 62 años y profesora del Instituto de Tecnología de California, recibió la mitad del premio por desarrollar la "evolución dirigida de enzimas". Desde la década de 1970, la estadounidense doctorada por la Universidad de California, buscó métodos para producir enzimas, proteínas catalizadoras de reacciones químicas.

Fue hasta 1993 cuando logró en un laboratorio efectuar la primera evolución dirigida de tales moléculas e introducirlas en bacterias. En tales condiciones fue posible la producción de múltiples variantes de la enzima, que podían seleccionarse y mejorarse con el paso de las generaciones hasta obtener proteínas con propiedades ajenas a las existentes en la naturaleza.

Desde entonces ha trabajado su técnica, parte fundamental en procesos de fabricación de medicamentos y combustibles limpios. El biólogo molecular Miguel Alcalde explicó al El País que estos avances supusieron una "revolución" por permitir que la evolución, que normalmente tardaría millones de años, se lograra en días o semanas. Arnold es además la quinta mujer galardonada con el Nobel de Química desde su creación en 1901.

La otra mitad del premio se dividió a partes iguales entre Smith, de 77 años y profesor de la Universidad de Misuri, y Winter, de 67 años e investigador emérito del laboratorio de biología molecular de Cambridge, por la "presentación de péptidos y anticuerpos en la superficie de bacteriófagos". Smith desarrolló en 1985 una técnica para domesticar bacterias al infectarlas con virus modificados.

BBC Mundo indica que Winter usó ese método para dirigir la evolución de inmunoglobulinas, con el objetivo de elaborar fármacos. Lo anterior lo logró en 2002 con la creación del adalimumab, un anticuerpo monoclonal usado en el tratamiento de enfermedades como la psoriasis y la artritis reumatoide. En 2012, sus trabajos le valieron al británico el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Premio Nobel 2018

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Fuentes

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