Muere Salvatore Riina, el sanguinario "capo de capos" de la mafia siciliana

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18 de noviembre de 2017
Este viernes (17 de noviembre), Salvatore Riina, exjefe supremo de la mafia siciliana, la Cosa Nostra, falleció a los 87 años de edad, luego de varios días en coma inducido por un cáncer terminal. El mafioso italiano, acusado de ordenar 150 asesinatos, perdió la vida en Parma, Italia, donde cumplía una condena de 13 cadenas perpetuas desde 1993. Sin embargo, reporta La Vanguardia, hasta hace algunos meses seguía "moviendo muchos hilos en la Mafia italiana".

Durante 20 años, Riina causó el terror en Sicilia y al interior de la Cosa Nostra, que contralaba desde los años 1970. Según el ministerio de Justicia de Italia, el capo murió poco antes de las 04:00 hora local y su mujer y tres de sus cuatro hijos recibieron permiso del ministerio de Sanidad para despedirse de él. Rinna ordenó en 1992 el asesinato de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, además de múltiples fiscales, policías y otros que perseguían a la organización criminal que lideraba. Además, fue uno de los artífices de los ataques de Roma, Milán y Florencia en 1993.

Ese mismo año, el "capo de capos" fue detenido en Palermo, luego de 23 años de fugitivo. No obstante, en ese momento inició un baño de sangre contra la Cosa Nostra. La muerte de Falcone y Borsellino llevó al gobierno italiano a intensificar su represión contra los mafiosos sicilianos. The New York Times indicó que investigadores italianos consideran que Riina lideró los Corleonesi, un clan de familias.

Riina también se encargaba de los secuestros, extorsiones y el tráfico de drogas. En los años 1980, asentó la autoridad los Corleone y causó una guerra con las otras grandes familias de Parlemo. En 1982, Riina resultó victorioso y se convirtió en el jefe de la "Cúpula", poder ejecutivo de la mafia, y desató una violenta campaña contra los representantes del gobierno. En la década siguiente, el gobierno reforzó su legislación y creó una dirección contra el crimen organizado.

El mafioso negó sus vínculos con la Cosa Nostra hasta 2009. Incluso pese a estar bajo un duro régimen carcelario, los investigadores afirman que seguía moviendo los hilos de la organización criminal. De acuerdo con Rosy Bindi, presidenta de la comisión antimafia del Parlamento, la muerte del capo "no es el fin de la mafia siciliana, que aún es un sistema criminal de altísima peligrosidad".

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